Lo que no debía pasar, sucedió. Con protagonistas que poco tienen que ver con una actividad madre de industrias y en el momento menos pensado. La historia bien puede denominarse "Con sabor amargo", pero ese título nada tendría que ver con el azúcar, sino más bien con lo que pasa alrededor del producto. La sombra de Guillermo Moreno se corporizó y hoy es uno de los actores principales de esta novela, con guión portugués. Las 20.000 toneladas del endulzante que ingresaron desde Brasil no son más que la muestra de los desencuentros entre los factores de la actividad. Una señal peligrosa frente a un productor -el más grande del mundo- ansioso por captar más mercados.
Nada está oculto para el secretario de Comercio Interior de la Nación, ni siquiera la movida que hizo el grupo Ledesma, con el fin de "garantizar el abastecimiento en el mercado interno", tal como lo argumentaron sus autoridades. Pero, ¿hacía falta importar un producto tan nuestro? La respuesta es tan lógica para cualquier tucumano que esté fuera del juego del mercado de la actividad. Es tan difícil de aceptar que -en algún momento- haya faltado azúcar en las góndolas como que el limón esté a $ 1 por unidad en cualquier verdulería de barrio. El mercado interno paga las consecuencias de esta situación de escasez.
"Nadie puede impedirle al Ledesma que importe a pérdida; no hay nada irregular en la operatoria", dicen que se escuchó esgrimir a un encumbrado funcionario de la Nación cuando se le pidió explicación acerca de las barreras de protección para la industria nacional. Luego de esto, el gobernador José Alperovich salió a hablar sobre un acuerdo con todos los ingenios para garantizar el abastecimiento del endulzante a todos los consumidores argentinos. Amado Boudou es la cara visible de este acuerdo que lleva la firma del ministro de Economía, pero la impronta de Moreno. Con ambos funcionarios hablan asiduamente el mandatario y el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer.
Hoy sólo se escuchan lamentos acerca de las razones por las cuales se permitió jugar al polémico secretario de Estado en el juego azucarero. "No le sacará la vista a lo que pase en la actividad", señala un operador del mercado que participa de las negociaciones. Hoy por hoy, el propio Alperovich evalúa que Tucumán producirá 1,5 millón de los 2,2 millones de la producción nacional. Con ese volumen, sería probable que termine exportándose 450.000 toneladas. Claro que para que eso suceda, el sector debería garantizar, al menos, 1,75 millón de toneladas para el consumo interno, que incluye el 6% de la cuota que deben aportar para la cuota Moreno.
El control sobre la industria azucarera siempre será creciente. Hoy se hace a través de los permisos de exportación. Hay quienes creen que el precio de la bolsa seguirá siendo bueno para la próxima campaña y que puede llegar hasta $ 212 la bolsa, con dos ingenios más aportando a la cuota Moreno.
Otras preocupaciones
El fin de semana largo será un período de reflexión y de negociaciones internas para los factores de la actividad azucarera. El mismo efecto tendrán las paritarias estatales. Pese a la postura de los autoconvocados de la salud, el Gobierno buscará cerrar las negociaciones salariales con los gremios del sector público; de ser posible, el mismo lunes. Las paritarias juegan una carrera contrarreloj. Las bases están pidiendo que el acuerdo se selle antes de que el Poder Ejecutivo cierre las liquidaciones salariales de este mes; de tal manera de gozar el reajuste lo antes posible. En el Ministerio de Economía sostienen que -si todo va como hasta ahora- las boletas pueden incluir parte del 25% de suba pactada y escalonada en la boleta de sueldos. Claro que queda el margen de hacer planillas adicionales. El aumento salarial estatal le costará al Estado no menos de $ 1.000 millones. Hoy por hoy, el Estado no tiene problema de liquidez. Las transferencias de fondos federales siguen siendo millonarias. Por caso, sólo ayer ingresaron $ 48 millones de coparticipación bruta, una cifra inédita para una sola jornada. Mayo y junio serán meses de bonanza fiscal. La liquidación del impuesto a las Ganancias traerá una montaña de billetes a Tucumán -y al resto de las provincias- justo 60 días antes de las elecciones provinciales.
Otras novedades que puede traer la última semana de marzo es una posible auditoría general a las sucursales de la Caja Popular. Sucede que el cuerpo de inspectores del Ejecutivo están esperando que la Justicia termine con sus procedimientos para iniciar la auditoría general que, entre otras misiones, deberá constatar por qué se perdió medio millón de pesos en la filial Famaillá. El hecho indignó a Alperovich que ha ordenado poner mayor celo en el movimiento financiero de las sucursales. Otro trago amargo para la gestión.